San Silvestre (31 de diciembre)

La Parábola del Corredor y el Umbral: El Papa que cerró la Puerta del Miedo

Silvestre fue el hombre elegido para estar de pie en el umbral de la historia. Imaginemos a un pastor que ha pasado toda su vida escondido en las cuevas por temor a los lobos, y de repente, el emperador le abre las puertas de los palacios. Su vida es la parábola del sobreviviente que no se dejó deslumbrar por el mármol, sino que aprovechó la paz para construir cimientos de piedra donde antes solo había miedo y sombras.

Bajo su mirada, las catacumbas se vaciaron y las basílicas se llenaron de luz. Silvestre es la parábola de la transición: el hombre que sabe que su tiempo es el final de una era y el comienzo de otra. No corrió para ganar fama, sino para asegurar que el mensaje llegara a salvo al siguiente siglo, organizando la casa para que el futuro tuviera un lugar donde sentarse a la mesa.

Hoy, cuando el mundo corre la carrera que lleva su nombre, la parábola se completa. No se trata de quién llega primero al final del año, sino de cómo cruzamos el umbral. Silvestre nos enseña que cerrar una puerta con gratitud es la única forma de abrir la siguiente con esperanza, dejando atrás las persecuciones del pasado para abrazar la libertad del mañana.

San Silvestre

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Sobre la frase del día: Esta parábola del corredor nos recuerda que la meta no es el 31 de diciembre, sino la persona en la que nos hemos convertido durante los 365 pasos previos. Corre con el alma, no solo con los pies.

«No corras solo para llegar primero, corre para convertirte en alguien mejor durante el camino.»

Frase 31 de Diciembre

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