Los Santos Inocentes (28 de diciembre)

La Parábola de los Inocentes: El Cordero frente al Lobo

En el gran tablero del mundo, un rey terrenal creyó que podía apagar la luz del cielo con el filo de la espada. Herodes, ciego por el temor a perder su corona de oro, ordenó el sacrificio de los más pequeños en Belén. Esta es la parábola del lobo que, intentando cazar al León de Judá, terminó hiriendo a los corderos más puros, quienes sin palabras, se convirtieron en el primer coro del paraíso.

Aquellos niños no eligieron el martirio, pero su existencia misma fue una lección sobre la fragilidad y la fuerza de la pureza. Mientras el mundo hoy juega a las bromas y al engaño ligero, la parábola nos recuerda que la «inocencia» fue el precio pagado por la seguridad del Salvador. Lo que nació como una tragedia de poder, el tiempo lo transformó en una enseñanza sobre cómo la maldad humana nunca puede detener el plan divino.

Hoy, la parábola de los inocentes se repite cada vez que la sencillez vence a la astucia. La tradición de las bromas es solo el eco lejano de una verdad más profunda: que frente a la soberbia de los que se creen sabios y poderosos, Dios elige la pequeñez para confundir a los fuertes. Es la invitación anual a volver a ser niños para poder entrar en el Reino.

Santos Inocentes

Sobre la frase del día: La enseñanza de esta parábola es que la inocencia no es falta de conocimiento, sino abundancia de luz. Quien mantiene el corazón limpio, aunque sea engañado por el mundo, camina con la seguridad de quien no tiene nada que esconder y todo por recibir.

«A veces la inocencia es el escudo más fuerte frente a un mundo que intenta engañarnos.»

Frases 28 de Diciembre

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