San Juan de Kety (23 de diciembre)
El Renacimiento Polaco: Juan de Kety (1390-1473) floreció en la Universidad Jaguelónica de Cracovia, uno de los centros intelectuales más brillantes de la Baja Medioevo. Como profesor de teología, su vida desmiente el mito del académico aislado en la torre de marfil. En una Polonia que se consolidaba como potencia europea, Kety integró el rigor de la escolástica con la frescura de un humanismo que ponía a la persona en el centro del sistema educativo.
Hagiografía de la Desposesión: La tradición hagiográfica narra que, en sus múltiples peregrinaciones a Roma y Tierra Santa, Juan fue asaltado por bandidos a quienes terminó entregando incluso las monedas que había ocultado por miedo, pidiéndoles perdón por su falta de confianza. Este despojo material era el reflejo de una libertad interior absoluta. Su santidad se manifestó en la «caridad intelectual»: dar clase gratuitamente a los estudiantes más pobres.
Teología de la Encarnación Integral: Kety defendía una visión del hombre donde el estudio era una forma de oración. Para él, el intelecto era un don sagrado que debía ser cultivado para la gloria de Dios. Su espiritualidad equilibraba la mortificación con el respeto a la creación, entendiendo que el cuerpo es el templo del Espíritu Santo y, por tanto, objeto de cuidado y reverencia dentro del plan de salvación.
La Regla de la Prudencia Cristiana: Su consejo sobre el cuidado del alma y el cuerpo es una síntesis perfecta del equilibrio aristélico-tomista. Propone una vida dual: la tensión escatológica (vivir para morir mañana) y la responsabilidad histórica (vivir para trabajar muchos años). Es una llamada a la excelencia en ambos planos, evitando el espiritualismo desencarnado y el materialismo miope.
“Cuida tu alma como si fueras a morir mañana y tu cuerpo como si fueras a vivir muchos años”.


